domingo, 21 de agosto de 2011

El Partido de... el Fútbol

Inmensas desigualdades económicas, corrupción, robos y mentiras son algunas de las problemáticas con las que nos toca lidiar diariamente, y ¡el fútbol no podía ser la excepción! Debido a los rumores que surgieron a raíz de las elecciones del 28 de mayo acerca de una presunta compra de votos por parte del presidente de la FIFA, Joseph Blatter, quién fue reelegido por tercera vez, la Organización Transparencia Internacional está buscando reformar ciertos aspectos de la FIFA, y un fútbol limpio. A lo anterior se le sumaron, la semana antepasada, las críticas por parte de 18 presidentes de clubes españoles en La Liga BBVA (la liga española), por las enormes desigualdades económicas que existen en la repartición de derechos televisivos de los partidos. Tristemente, queridos lectores, el fútbol también se ha politizado.


El fútbol se ha tornado en un tipo de gobierno dictatorial en el cual existe un sector mínimo de la población que posee todo el poder y bienes, mientras que la inmensa mayoría queda relegada y súbdita a los mandamientos de estos líderes. El fútbol, al igual que un gobierno, necesita un cambio. Este cambio debe venir sin intereses económicos o personales de por medio, sino basado en la justicia e igualdad. Éste es un deporte y debe mantenerse ahí, y es en ese sentido que todo aquel que juegue debe entender que no le dará a uno más poder sino que es un algo que uno hace en el tiempo de recreación, concepto que se ha ido degradando con el pasar del tiempo.

La primera forma para ver cómo se ha politizada el fútbol sería analizando el tema de las desigualdades en España surgió recientemente. Después de que el Real Madrid y el Barcelona golearan con clara autoridad (6-0 y 5-0, respectivamente) a sus rivales, salieron a la luz unas cifras abrumadoras acerca de cuánto se gana anualmente cada equipo de la primera división de la liga española, por los derechos televisivos. Los primeros dos ganaban 140 millones de euros, mientras que el tercero, el Atlético de Madrid, ganaba apenas 42. De ahí, el listado seguía hasta llegar al último, el Málaga, con   sólo 12 millones. Es lógico pensar que los mejores y más grandes ganen más, pero cuando se comparan estas cantidades con las de otras ligas de la misma jerarquía, como la Premier League (la liga inglesa), uno ya puede dimensionar el escándalo que está en boga. El Manchester United, el equipo más grande en toda la historia en Inglaterra, es el que más gana por estos derechos televisivos en su país y ni siquiera gana la mitad de lo que ganan culés y merengues. Expertos del tema como Santiago Segurola, periodista del periódico madrileño 'Marca' se han atrevido a decir que "la distancia también de Madrid y Barca con respecto a la elite del resto de clubes europeos es muy grande. Ningún otro equipo de Europa llega a los 150 millones de euros". Es justamente por estas desigualdades tan abismales que el presidente del Sevilla F.C., Jose María del Nido, dijo encolerizado que la liga española es "una liga tercermundista en la que dos clubes sustraen el dinero de la televisión de los demás que competimos".
De izquierda a derecha, Mohammed bin Hammam y Joseph Blatter


Además de los problemas que existen en España por las abrumadoras desigualdades económicas, muchos podrían creer que las labores tomadas en el entorno futbolístico han sido las adecuadas. En el pasado mes de junio, el Comité de Ética de la FIFA falló a favor del presidente de la entidad, Joseph Blatter, con respecto a los escándalos que surgieron en mayo, y castigó severamente a sus contrincantes. Tras extenuantes investigaciones con respecto al tópico de la corrupción en FIFA, uno de los jueces, Petrus Damuseb, dijo que jamás se halló ninguna evidencia que pudiese incriminar a Blatter, y que por ende la decisión de aceptar su cuarto mandato como presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) era inminente para el Comité de Ética de la misma entidad.

Más allá de aquel reporte dado por la misma entidad, el problema radica en que se ha vuelto más importante el poder que cualquier otra cosa. Joseph Blatter, quien es presidente de la FIFA desde 1998 (casi igual a Chaves, ¿no?),  se postuló nuevamente como presidente de la misma entidad en mayo. Ante eso, su colega Mohammed bin Hammam vio la oportunidad para nombrarse como inmediato opositor de Blatter bajo la mentalidad de que “el fútbol, al igual que la vida, necesita cambios”, un cambio que difícilmente surgiría si Joseph Blatter siguiera en el poder, y además en aquel momento surgían rumores de una supuesta compra de votos por parte del mandamás suizo para las próximas elecciones. Sin embargo, y al igual que en la fábula de Esopo de la perra que llevaba un trozo de carne (para aquellos que no sepan, trata de lo siguiente: la perra ve su reflejo en el agua y tiene la carne en la boca y, por ambiciosa, trata de coger la carne que está en el agua y lo pierde todo), ocurrió lo mismo con los opositores del todopoderoso Blatter. En el momento en el que bin Hammam decidió cuestionar el imperio de Joseph Blatter, y ser su principal opositor y contrincante en las elecciones que llevó a cabo la FIFA el 28 de mayo, se aplicó el viejo dicho al que hacía alusión Maquiavelo cuando escribió El Príncipe: "Castigar a uno o dos transgresores para que sirva de ejemplo es más benévolo que ser demasiado compasivo." Después de las elecciones, donde Blatter irrevocablemente sería reelecto por tercera vez, Bin Hammam y el ex vicepresidente de la FIFA, Jack Warner, fueron destituidos por una presunta compra de votos que jamás fue comprobada. Ante tal situación, se pudo ver claramente cómo primó una mentalidad: “a palabras necias, oídos sordos”. No se volvió a hablar del tema ni se volvió a inspeccionar nada con respecto a Joseph Blatter y su posible compra de votos.

Blatter y Grondona, presidente y vicepresidente de la FIFA
Los problemas, sin embargo, no terminan ahí, y si creían que sólo el presidente de la FIFA era corrupto, el vicepresidente, Julio Grondona, quien también es presidente de la AFA (Asociación de Fútbol Argentino) desde 1979, no se salva. En estas últimas dos semanas las críticas en contra del máximo mandatario argentino han sido pesadas: ha sido acusado por lavado de dinero, administración fraudulenta y evasión de impuestos. Y sí creíamos que no podía haber más problemas para la FIFA, pues les cuento uno más: la Comisión Parlamentaria Británica decidió adelantar las investigaciones por presunta corrupción en la atribución de los mundiales 2018 y 2022, cuyos procesos fueron gestados este año bajo el mandato de Blatter y Grondona. En palabras del experto inglés en corrupción, Bertrand de Speville, autor de Superando la Corrupción, " no hace muchos años la corrupción era vista con buenos ojos"; lo cual es entendible si se tiene en cuenta que tanto Blatter como Grondona han estado en la FIFA desde 1975 y 1979, respectivamente.

Finalizo haciendo una reflexión de acuerdo a un articulo que leí en The Economist titulado 'Juego bonito, política fea' (Beautiful Game, Ugly Politics): el fútbol es el deporte más visto y practicado en todo el mundo, pero sus dirigentes simplemente lo estropean. El fútbol se ha vuelto en un tipo de gobierno en donde, a priori, todos tienen derecho a expresarse y votar pero sólo las altas cabecillas son las que operan. En este momento hago una analogía: de la misma manera que hay países que progresan y desarrollan porque se adaptan a los diferentes cambios que hay, existen otros que se estancan y se quedan atrás. El tenis, fútbol americano, basketball, baseball y natación, entre otros, han progresado porque no ha habido nadie para intervenir en los procesos de los mismos. Triste decir que para el fútbol existe una mano todopoderosa que maniobra sobre ella como si fuese una marioneta hasta el punto en el que no ha habido cambios notables desde el Mundial de 1998 ( cuando se pasaron de 24 a 32 equipos), año en que Joseph Blatter pasó a ser presidente de la FIFA...